
UN UNIVERSO ESCULTÓRICO
Cada escultura nace del encuentro entre forma, materia y color, un lenguaje propio construido a través de la investigación, la intuición y una búsqueda constante de nuevas maneras de entender el volumen. El terciopelo transforma la superficie de cada pieza, suaviza sus formas, intensifica el color y convierte lo familiar en algo inesperado, casi irreal. Animales reales e imaginarios aparecen reinterpretados a través de proporciones, gestos y texturas que les otorgan una presencia propia, como si habitaran un territorio situado entre la escultura, el objeto y el personaje. Cada obra forma parte de un universo en continua evolución, donde conviven la fuerza visual y la sensibilidad, lo reconocible y lo extraño, la materia y la emoción, con la intención de despertar curiosidad, provocar una mirada más lenta y crear ese instante en el que una escultura deja de ser únicamente una forma para convertirse en una presencia capaz de transformar el espacio que la rodea.
